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Deja Vu

Una extraña sensación te invade. “Ya he vivido esto”, te repites. Desfilan frente a ti gestos, palabras y secuencias que, estás seguro, ya habías experimentado antes. Quedas pasmado. Todo lo que ahora vives parece una especie de recuerdo. ¿Cómo explicarlo?

Parece que fue ayer que pase por la zona de departamentos en venta zona esmeralda, es como si ya hubiera vivido esto.

La ciencia no cuenta con una explicación suficiente ni satisfactoria; si bien este fenómeno ha sido relacionado con el comienzo de un ataque que sufren las personas con epilepsia o con algún problema de la memoria, no hay una explicación inapelable o 100 % fehaciente para demostrar qué son los dejà vú o cómo funcionan. Mientras tanto, la ciencia ficción no sólo tiene una respuesta, sino que ha elaborado toda una serie de teorías en torno a esto.

Los hermanos Wachowski se encargaron de llevar una extraña teoría al respecto a la salas de cine. Desde su estreno en 1999, Matrix sacudió la mente de todos los espectadores y cambió los paradigmas de la realidad tal y como la conocemos. En la película, hay una escena donde Neo ve a un gato en la misma situación haciendo exactamente lo mismo. ¿Qué es lo que esto significa?

La respuesta la encontramos años antes de la filmación de esta cinta; Philip K. Dick, escritor estadounidense, había mostrado una teoría de las realidades alternas en su novela “El hombre en el castillo” donde narra un mundo alternativo. Como si de un efecto mariposa se tratara, todas las circunstancias del mundo cambian a partir de un solo hecho: en la Segunda Guerra Mundial, las fuerzas Eje han derrotado a los Aliados e invaden los Estados Unidos.

La concatenación de los hechos, el nexo de los argumentos y la posibilidad de creación de nuevos mundos son lo que convirtió a esta obra ganadora del premio Hugo como mejor novela de 1963.

“El hombre en el castillo” nos muestra cómo la realidad de la que nos sentimos tan seguros, pende de un hilo circunstancial sumamente frágil; el tiempo resulta no ser un factor tan obvio como lo pensamos y la “verdad” no es más que una elaboración fabricada.

El autor llevó esta teoría mucho más allá durante una conferencia de ciencia ficción realizada Francia en el año 1977 a la que llamó: “Si usted encuentra este mundo malo, debe ver a algunos de los otros”.

«El tema de este discurso es un tema que se ha descubierto recientemente, y puede no existir del todo. Puedo estar hablando de algo que no existe. Por lo tanto soy libre de decir todo y nada. En mis historias y novelas escribo a veces sobre mundos falsos. Mundos semi-reales, así como mundos privados trastornados, habitados a menudo por una sola persona …. En ningún momento tuve una explicación teórica o consciente de mi preocupación por estos pseudo-mundos pluriformes, pero ahora creo que lo entiendo. Lo que estaba percibiendo era la multiplicidad de realidades parcialmente actualizadas que se hallaban tangentes a lo que evidentemente es la más actualizada -la que coinciden en la mayoría de nosotros».

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5 museos raros en el mundo

El otro día, mientras revisaba una página de colchones online para comprarle a mi abuelita uno nuevo ya que el suyo, según ella, lo compró en la revolución mexicana, me salió un video muy interesante que se titulaba 10 museos inusuales en el mundo. Como estaba aburrido y tenía ganas de descubrir algo nuevo, ya que los museos actuales no me llaman mucho la atención, decidí ponerle play dejándome con ganas de visitar cada uno de ellos. Aquí te dejo la lista de los que más me gustaron o me impactaron.

1)         Museo para perros

En este museo dado por Dominic Wikox está inspirado para que lo visiten los perritos, ya que las pinturas se encuentran al ras del suelo, además posee esculturas interactivas como una simulación de automóvil o un plato de croquetas gigante que tienen pelotas de plástico para que los perrunos se diviertan jugando. Las pinturas tienen colores que los animalitos pueden ver y apreciar. Este museo fue realizado para concientizar a los humanos a salir más con sus mascotas. Sin duda es un museo al que me encantaría ir, no sólo para divertirme yo, sino también para llevar a mi mejor amigo.

2)         Museo y centro de investigación del OVNI

Ellos mismos se denominan centro de investigación donde puedes encontrar información  y todo lo relacionado a los extraterrestres, ya que ellos quieren conocer más sobre estos seres de otros planetas y los alistamientos que se han visto en el planeta Tierra. Fue fundado en 1991 y se encuentra en Nuevo México Estados Unidos, así que si eres amante de los OVNIS, extraterrestres y abducciones, este es un museo para ti.

3)         Museo subacuático de arte

Este se encuentra en Cancún México donde puedes observar más de 500 esculturas debajo del mar que se han fusionado con la naturaleza acuática del lugar. La forma de ver estas piezas es mediante la práctica del buceo, pero si no eres conocedor, hay esculturas que se pueden apreciar vía snorkel. Aunque si deseas conocer todas las piezas y no quieres nadar por esas aguas azuladas, podrás apreciar el museo dentro de un submarino con ventanas de cristal.

4)         Museo del Ramen

Este se encuentra en Yokohama, Japón donde podrás conocer la historia del ramen instantáneo que es muy famoso en Japón, pero además podrás crear el tuyo, ya sea decorando el envase o utilizando los ingredientes que más te gusten. Para los amantes del ramen este es un museo que no se pueden perder cuando vayan a Japón.

5)         Museo del escusado

Así de raro suena este museo que se encuentra en Corea del Sur. Aquí podrás conocer la historia del WC  y su evolución desde ser un agujero en el suelo hasta tener tecnología avanzada para hacer más placentero tu visita al trono. En este museo ayudan a los niños a conocer la forma correcta de hacer del baño pero lo que llama mucho la atención es la forma de edificio: un escusado gigante, además de esculturas de personas haciendo sus necesidades y hasta de esos restos gigantes.

Si deseas conocer más sobre estos museos, puedes ver el video completo en el canal de YouTube de XPress Tv.

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El tiempo

El tiempo no perdona, no se detiene a esperarnos ni se preocupa por nuestros sueños y nuestros planes. Cronos, el magnífico titán del tiempo, avanza con paso seguro y es sólo con el transcurrir de los instantes que el reino de lo humano se crea y se destruye. ¿Pero de qué nos sirve tanto tiempo cuando nada nos ocurre?

Espere las siguientes horas para configurar el router cnc, pero no podía concentrarme así que decidí comenzar con mis reflexiones de media tarde.

Tiempo, fue esta palabra la me que me hizo darme cuenta de las ausencias de la vida.

Investigué lo que “tiempo” significaba y me topé con diversos sinónimos: acontecer, cumplirse, correr. Estas palabras llevan algo en común, son una acción. Entonces será que si nada acontece, ¿en verdad el tiempo transcurre?

Yo me negaba vivir en una vida sin tiempo. Cuando los minutos no te persiguen y no existen los repulsivos segundos, no se respira el momento, la vida es inexistente. Yo quería revivir, así que salí en busca de la acción. Corrí al sinónimo de transcurrir, pero éste había decidido no aparecer.  Me senté en una banca con la esperanza de que el tiempo transcurriera. No pedía mucho, con tan sólo unos segundos tendría para abastecerme. Los tomaría con la mano, con sumo cuidado para no estrujarlos. Los guardaría, irónicamente, para cuando el tiempo fuera el indicado.

Eso que no se llama “tiempo” y que tampoco transcurre pasaba frente a mi. ¿Cómo describir lo que pasaba cuando nada acontecía? ¿Cómo explicar lo inexplicable, lo inexistente? Y fue en ese instante que no le pertenecía al tiempo, que por primera vez algo sucedió.

El tiempo no echó a andar las manecillas del reloj, sino mi corazón. Había decidido guardar el tiempo cerca de mi pecho para que fuera eterno. En su mirada hallé todo el tiempo perdido. En sus curvas yacían los meses extraviados, divagaban en la carretera donde yo me hallaba exaltado. Corrí junto al tiempo, viví en el instante.

 

Disfrutaba de la vida que el tiempo me había escondido. Pero al tomar su mano la vida se tornó efímera. ¡Maldecía al tiempo que me alejaba de su presencia! ¿Para qué pedir sentir el viento, cuando lo único que deseas es que deje de correr? La leve capa que lo cubre se esfuma con el primer suspiro de desolación. Si nada ocurre el tiempo permanece estático, ¿pero qué pasa cuando todo sucede? ¿Existirá una medida para tanto?

 

Cuando estaba con ella el tiempo se descalibraba, no había manera en que los instantes entraran en un escala preestablecida, eran eternos, rápidos, lentos, llenos. Al sentir su ausencia, el tiempo se detenía.  Fue ahí que entendí que siempre he estado mal. Y es que un suspiro con ella no es lo mismo que suspirar en su ausencia. Sin ella el aire se calienta, las horas se alargan y la vida me atormenta. La medida establecida no existe, no podemos contar las horas y mucho menos transformarlas en años, cuando no todos los segundos transcurren de la misma manera.

Eso que no transcurre al ritmo que mi corazón resiste, crecía. Una noche —o tarde, ¿qué importa el posicionamiento del sol?— ella me insinuó querer tener una vida junto a mí. Me quedé tieso junto al tiempo. ¿Cómo poder entregar lo que no poseía? ¿Cómo darle algo inexistente? Decir que esa noche no transcurrió sería una irreverencia. No quería desilusionarla, lo mejor sería terminar con este juego de temporalidades. Tal como la recibí la dejaría ir. Abandonaría la idea de vivir. Fue hasta después que puede comprenderlo: la vida jamás había existido, sin embargo ella la creó para mi.

Lo haría por ella y para ella. Reconstruiría la idea del tiempo a petición. Si quería envejecer junto a mí, engordaría, me quejaría más que de costumbre, teñiría mi cabello de un blanco plateado; además cambiaría las flores seguido, para que creyera que el tiempo se las ha llevado. Jugaría con ella este juego para niños hasta el fin.

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